viernes, 2 de octubre de 2015

OPEN HOUSE BUENOS AIRES. UN ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE CONOCIMIENTO

Autores: Rocca, María Elisa; Chibán, Santiago; Gabrielli, Georgina, Pomphile, Ricardo; Queraltó, Ignacio; Rocca, María Isabel

cohabitarurbano@gmail.com

Resumen

Cohabitar Urbano es un grupo de trabajo que entiende el conocimiento como una construcción colectiva que integra saberes y experiencias académicas y no académicas, en arquitectura y urbanismo, tanto de expertos como de no expertos. Tiene como propósito fomentar el vínculo creativo entre la ciudad, su arquitectura y su gente, propiciando una mirada crítica hacia el medio ambiente construido. Como equipo de trabajo considera fundamental establecer redes que construyan relaciones entre el sector público, privado y tercer sector, tanto a nivel institucional como personal. Articulando, de esta manera, las distintas miradas y sensibilidades de quienes habitamos la ciudad de Buenos Aires.
En este sentido, Open House Buenos Aires es una plataforma que tiene como propósito poner a disposición de un público general una serie de interiores privados de valor arquitectónico, cultural y patrimonial, y recorridos urbanos durante un fin de semana. De esa manera, construye a través de la voluntad y el trabajo colaborativo, un conocimiento colectivo y compartido que busca desarrollar herramientas que permitan agudizar la mirada sobre nuestra ciudad, volviéndonos capaces de exigir lugares de calidad para el desarrollo de la vida urbana.
Los tres pilares fundamentales en que se organiza esta plataforma son: 1) el voluntariado, 2) el patrocinio y 3) la participación. 1) El voluntariado es una red formada por personas de distintas disciplinas (estudiantes, profesionales y no profesionales) que construyen, comparten y transmiten voluntariamente un conocimiento específico sobre un proyecto arquitectónico determinado. 2) El patrocinio es una red de instituciones tanto públicas como privadas y del tercer sector, que apoyan Open House Buenos Aires aportando un conocimiento determinado, tanto académico como vinculado a la gestión. 3) La participación está compuesta por tres grupos: a) propietarios, arquitectos y diseñadores de los espacios interiores que forman parte del catálogo, b) los visitantes; y c) los equipos de trabajo dentro del colectivo a cargo de la organización.
Esta comunicación, entonces, tiene un doble objetivo: 1) presentar y auto-reflexionar sobre ciertos aspectos relevantes de la plataforma Open House Buenos Aires vinculados con la construcción de un conocimiento colectivo y, a las dinámicas de transmisión de dicho conocimiento en contextos no convencionales. En este sentido, se ponen en juego teorías sobre didácticas de lo grupal y sobre didácticas del proyecto en favor de la construcción colectiva de conocimiento. 2) Identificar y poner en discusión debilidades, falencias, potencialidades y derivas que surjan de la puesta en común del proyecto en cuestión.

Introducción
“Vivimos en un mundo quebrado, decía, roto, separado, disperso, y quizás por ello, algunos sentimos este impulso hacia el encuentro, hacia la exaltación de aquellas partes que yacen separadas y que debemos recuperar, rescatar, integrar”. Luis Porter (2003)

El X Encuentro Regional y la XXVIII Jornadas de Investigación SI + RED DOCENCIA, INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO EN RED nos plantean un desafío: asumir la realidad en su complejidad y dinamismo. Esta realidad compleja nos lleva a establecer, construir y pensar en red, lo cual implica reflexionar en torno a lo plural y colectivo. Llevado al campo del saber, sostenemos que es necesario fomentar y construir espacios alternativos de construcción colectiva de conocimiento que incorporen modalidades democráticas y participativas.  
Pensar una didáctica del proyecto, en primera instancia, significa reflexionar sobre técnicas y métodos de enseñanza en disciplinas que tienen al proyecto como fundamento epistemológico. Esta somera definición parte de la mirada del docente, de aquel encargado de definir cierta didáctica en pos de enseñar dentro de cierta disciplina. Desde el alumno, esta definición podría ser pensada como las maneras en que se aprende. Estás dos posturas consideran al saber sobre una disciplina como algo transmitido [por el docente] y algo recibido [por el alumno]. Sin embargo creemos que esta relación profesor-alumno puede ser pensada en otros términos.
En esta comunicación nos interesa pensar la didáctica del proyecto como construcción colectiva de un saber durante el mismo proceso que implica el hacer, aprender y enseñar como un todo, donde la teoría y la práctica, así como los roles profesor- alumno se retroalimentan en un intercambio colaborativo. El interés está puesto en las relaciones horizontales establecidas entre los sujetos que llevan adelante este tipo de proyectos de construcción colectiva de conocimiento.
Existen diferentes casos que podrían ayudarnos a reflexionar en este sentido, aquí presentaremos uno por fuera de la academia. Una instancia de construcción colectiva de conocimiento vehiculizada a través del desarrollo, gestión y realización de un festival de arquitectura para la ciudad de Buenos Aires: Open House Buenos Aires, una plataforma llevada a cabo por la asociación civil Cohabitar Urbano. Entendemos a la plataforma Open House como un incipiente espacio alternativo vinculado a procesos de educación informal (Touriñán López, 1996).


Buscando la universidad de las modalidades participativas y el involucramiento

El seminario Didáctica del Proyecto dictado por la profesora María del Valle Ledesma dentro del Programa de Doctorado de la FADU (2014), en primera instancia, propuso “reflexionar sobre las particularidades del saber a enseñar en las carreras que componen la facultad del proyecto” invitándonos a “tomar partido sobre el tipo de saber propio del proyecto y las vinculaciones que tiene con la arquitectura y el diseño” (Ledesma, 2014).
Esta propuesta planteó desde el comienzo un desafío: alejarnos lo suficiente –tarea casi imposible– de nosotros como estudiantes pasados y docentes de la “facultad del proyecto” para poder ahondar sobre el “saber a enseñar” y el “saber enseñado” sin preconceptos y ataduras que no nos dejen avanzar. 
Avanzar para nosotros significa, en primera instancia, reconocer las fortalezas del saber proyectual (o de la actitud proyectual para la resolución de problemas), para luego generar los cambios y avances que consideremos necesarios. Pero estos cambios y avances no pueden ser generados sin producir espacios alternativos desde donde surjan ideas alternativas. En el prólogo del libro La Universidad de papel de Luis Porter, Eduardo Ibarra Colado entiende que desde las oficinas de las universidades se intentan cambios pero siempre partiendo de las “propias ruinas” y con la “misma ceguera”, intentando reconstruir aquellos muros derruidos de la universidad de papel tal como nos la presenta Luis Porter (2003).

“la universidad de papel sustituye a la universidad que opera desde los sujetos y sus relaciones, provocando una escisión entre una realidad imaginada que se proyecta como existente y una realidad existente que es sistemáticamente negada” (Porter, 2003, p. 8).

Alejarse es enfrentar ese miedo que aparece ante la pérdida de ciertas seguridades: alejarse de las verdades establecidas, de los conocimientos adquiridos a través de la formación y por sobre todo, de las certezas sobre el hacer cotidiano en relación a una actividad determinada. Este hacer cotidiano en muchos casos subsiste desprovisto de riesgo e innovación.

En este sentido, pensar una universidad entendida como espacio social en constante movimiento, apoyada sobre modalidades participativas que dejen de lado las ataduras que genera la jerarquía y el centralismo, significa enfrentarse con el miedo que produce aquello que desconocemos; y por sobre todo, implica el desafío del cambio constante en nosotros mismos como actores dentro del espacio universitario.

 “la participación no tiene cabida, pues al ser considerado el manejo de la universidad como un asunto de expertos, la apertura hacia otras voces y visiones, se afirma, provocaría distorsiones que pondrían en peligro la naturaleza racional de la solución. En la universidad de papel no hay habitación disponible para la sociedad” (Porter, 2003, p. 10).

Concebir una universidad por fuera de la sociedad, que no escucha ni da espacio a las voces de esas fuerzas sociales que debieran formar parte en la toma de decisiones, nos conduce a confiar ciegamente en los resultados de los planes y programas de estudio. Planes y programas formulados exclusivamente por expertos que no conciben la no realización de lo planeado como posibilidad. Las fuerzas sociales, sus voluntades y la libertad que existe en esa realidad no planeada, genera caminos distintos que el espacio universitario no puede dejar de contemplar aunque prefiera negarlo permanentemente.

Casi tan semejante esta actitud negadora, como la actitud negadora de la concepción moderna de la ciudad que eliminó la complejidad para subsumirla a una planificación desmedida. De la misma manera que se depositó (y en algunos casos sigue ocurriendo) una confianza ciega en la planificación urbana desatendiendo los asuntos sociales y la realidad misma y compleja de las ciudades sin dar lugar a la participación, es lo que ocurre en estas universidades de papel que describe Porter. Para cambiar esta situación, que parece escindida de la realidad, este autor nos plantea una especie de planeación social compartida, donde exista espacio para el proceso colectivo, donde puedan surgir capacidades cognoscitivas que parecerían estar desaprovechadas.

“El aprendizaje social resulta esencial para modificar las percepciones de la naturaleza de los problemas y sus posibles soluciones, pues se presenta como la posibilidad de abrirnos al mundo y aceptar que el cambio supone el ejercicio de las potencialidades de una comunidad, haciendo explícito sus valores y ejercitando su capacidad de comunicación, intercambio, autocrítica y aprendizaje” (Porter, 2003, p. 12).

En este punto, y entendiendo que hay un problema de falta de interacción entre las partes, al igual que ocurre en las ciudad actuales entre el espacio privado y el público, consideramos siguiendo a Porter, que es necesario articular aquello que se encuentra separado y volver a unir aquello que se desvinculó con la intención de ligar; para considerar dentro del marco universitario, formas distintas de conocimiento que podrían convivir, y en esa convivencia potenciarse.

"Porque el hombre es el ser que liga, que siempre debe separar y que sin separar no puede ligar, por esto, debemos concebir la existencia meramente indiferente de ambas orillas, ante todo espiritualmente, como una separación, para ligarlas por medio de un puente. Y del mismo modo el hombre es un ser fronterizo que no tiene ninguna frontera. El cierre de su ser-en-casa por medio de la puerta significa ciertamente que separa una parcela de la unidad ininterrumpida del ser natural. Pero así como la delimitación informe se torna una configuración, así también su delimitabilidad encuentra su sentido y su dignidad por primera vez en aquello que la movilidad de la puerta hace perceptible: en la posibilidad de salirse a cada instante de esta delimitación hacia la libertad."  (Simmel, 2001)

Por todo lo dicho nos interesa reflexionar sobre nuevas formas del conocimiento que asuman el desorden, el movimiento constante propio de un espacio social como lo es la universidad, el evento, las fluctuaciones, las crisis y por sobre todo, la indeterminación y la incertidumbre.

Open House: ¿Un espacio alternativo incipiente?

Hasta aquí hemos reflexionado, siguiendo los lineamientos de Luis Porter, sobre las dificultades que presenta el ámbito de la enseñanza universitaria en general, para adaptarse a los cambios venideros. Si bien no podemos negar las dificultades que presentan facultades como nuestra Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), creemos que este tipo de facultades que tienen al proyecto como fundamento epistemológico, están un paso al frente en relación a otras cuyo saber no está ligado a una actividad proyectual.

La actividad proyectual, la resolución de problemas a través de una actividad proyectual, o el acercamiento al saber a través de lo proyectual, implica un alto grado de incertidumbre, de trabajo con aquello que no se sabe de antemano, y una capacidad constante de adaptación al movimiento producido durante ese proceso vinculado tanto con el aprendizaje como con el hacer mismo. Esa incertidumbre e indeterminación vienen dadas por la no linealidad del proceso proyectual, que implica avances y retrocesos constantes que requieren de un alto grado de adaptación, confianza y convicción, tanto personal como colectiva.

Esta actitud proyectual implica mirar y relacionarse con las cosas, trabajar con ellas, manipular ese saber que se va adquiriendo durante el proceso de hacer y aprender. Por lo tanto, se aleja de las formas de conocimiento tradicionales, que en líneas generales, enseñan a nombrar las cosas, contarlas o en el mejor de los casos a describirlas, olvidando enseñar a captar la esencia y el significado de aquello que se intenta aprehender, que es lo que nos conduce a la creatividad y a la re-creación.

Pero si bien existe cierto vestigio de esperanza y fortaleza dentro de las facultades del proyecto para esperar formas de conocimientos nuevas que avancen en este sentido, todavía se vislumbran dificultades vinculadas con los planes de estudio, la práctica docente en su relación con las necesidades y aspiraciones de los sujetos del proceso educativo, el conjunto de estudiantes, y por sobre todo el encuentro y participación real de todas estas partes que conforman el espacio social de la universidad. Buscamos que dentro de las facultades del proyecto se encuentren otras modalidades que acepten que el estudiante es un sujeto con capacidad de agencia, que tiene un rol dentro de la construcción de un conocimiento colectivo y por tanto, también personal, reconociendo la capacidad reflexiva de estos sujetos como modo de conocer.

Siguiendo las reflexiones sugeridas, consideramos que la plataforma Open House Buenos Aires es un incipiente espacio alternativo de construcción colectiva de conocimiento, caracterizado por modalidades democráticas y participativas que buscan integrar personas, saberes e instituciones. Este proyecto colectivo es impulsado por un grupo de arquitectos y docentes de la FADU que conforman la asociación civil Cohabitar Urbano.

Cohabitar Urbano es un grupo de trabajo que entiende el conocimiento como una construcción colectiva que integra saberes y experiencias académicas y no académicas, en arquitectura y urbanismo, tanto de expertos como de no expertos. Tiene como propósito fomentar el vínculo creativo entre la ciudad, su arquitectura y su gente, propiciando una mirada crítica hacia el medio ambiente construido. Como equipo de trabajo considera fundamental establecer redes que construyan relaciones entre el sector público, privado y tercer sector, tanto a nivel institucional como personal. Articulando, de esta manera, las distintas miradas y sensibilidades de quienes habitamos la ciudad de Buenos Aires.

Open House es un festival de arquitectura que propone abrir, a un público general, alrededor de ochenta espacios interiores privados que por lo general tienen su acceso restringido. Estos espacios son seleccionados por su valor arquitectónico, cultural y patrimonial. A su vez, el evento propone apropiarnos de la ciudad, no sólo a través de sus interiores [antes inaccesibles], sino de sus espacios públicos, a través de actividades complementarias que nos invitan a recorrer la ciudad en bicicleta, a mirar la ciudad a través de la fotografía y a intervenir aquellos muros abandonados. Todas estas actividades suceden en forma simultánea durante un fin de semana al año.

Entendido como plataforma, Open House genera una experiencia vital y compartida, llena de intenciones colectivamente definidas que permiten desarrollar conocimiento a través de la participación y el involucramiento. Esta experiencia de aprendizaje compartido que podríamos incluir dentro de procesos de educación informal, permite acercarnos al conocimiento participando, pensando, interpretando y gestionando el proyecto colectivamente producido.

Ubicamos a esta experiencia dentro del tipo de proyecto que construye un conocimiento colectivo y colaborativo en ámbitos no formales de enseñanza. Este conocimiento socialmente construido es incorporado por cada uno de los participantes a medida que se desarrolla el evento como proyecto cultural. Cada uno de los participantes – visitantes, voluntarios, organizadores y colaboradores– van asimilando progresivamente un conocimiento de variadas características en torno no sólo a la arquitectura y al urbanismo, sino también un conocimiento acerca de lo que significa el trabajo en equipo y la participación ciudadana.

En este sentido, nos interesa pensar Open House como un “proceso informal de educación” (Touriñán López, 1996, p. 68) que no niega el carácter intencional de la educación, pero produce resultados que, si bien tienen valor educativo, se obtienen por medio de estímulos no directamente educativos. Este tipo de procesos son entendidos como informales no porque dejen de ser educativos, ya que “no niegan la relación necesaria con lo deseable, ni anulan la intencionalidad específica en el comunicador”. Pero son considerados informales porque “los hábitos, destrezas y contenidos educativos están incluidos y se adquieren en procesos no orientados exclusivamente a finalidades educativas. La finalidad educativa es un medio para la finalidad de la acción en este tipo de procesos. La característica específica de la educación informal es el uso de “estímulos que no están ordenados intencionalmente de forma exclusiva por el comunicador para lograr una finalidad educativa” (Touriñán López, 1996, p. 69). Open House entonces, es considerado un incipiente espacio de educación informal alternativo, donde se adquieren actitudes, destrezas y competencias educativas por medio de estímulos no directamente educativos.

Open House: una red de relaciones que construye colectivamente conocimiento

Open House puede ser entendido como una red donde se producen distintos tipos de relaciones sociales en pos de llevar a cabo el proyecto común, cultural y colaborativo. A su vez estas relaciones sociales pueden ser ordenadas en varias escalas, cada una representada por grupos distintos de trabajo, encargados de resolver las diversas actividades que conforman el evento.

Cada equipo de trabajo pasó por diversas etapas para conformarse como grupo. Siguiendo las reflexiones de Marta Souto (1993), cada grupo necesitó seguir un plan de acción, crear un proyecto de trabajo, haciéndose necesario “pasar de la preocupación por lo individual a lo común”. Pero cada uno de estos grupos, se construye, “se hace cuerpo en torno a un proyecto futuro [pero] no del proyecto de la ilusión grupal, sino de uno realista, factible de ser realizado, que surge de la contraposición de acuerdos y desacuerdos de los miembros construidos a partir de expectativas comunes en lo manifiesto, y de deseos y temores en resonancia desde lo latente” (Souto, 1993, p. 9).

En primer término se conforma el grupo organizador. Este equipo está formado por seis integrantes responsables, de forma horizontal, de tres tares básicas que podemos dividir en tres tipos: 1) Contenido, 2) Comercial y 3) Comunicación. El 1) Contenido incluye todos los conceptos, actividades y formas de llevar a cabo dichas actividades relacionadas con los conocimientos que se intentan transmitir así como con la experiencia vivida que se proyecta. A su vez los contenidos se producen en relación a la búsqueda de recursos económicos que posibilitan la realización general del evento. El contenido se personaliza en relación al patrocinador posible. El 2) Comercial incluye las tácticas y estrategias para la adquisición de los recursos económicos posibilitantes. Por último, la 3) Comunicación es la parte encargada de hacer llegar todo lo proyectado colectivamente al resto de la sociedad (participantes, prensa e instituciones). Se incluye en este tipo la gestión de todas las redes sociales, que comunican y sirven de intercambio de información, conocimiento y actividades.

El equipo organizador convoca a tres equipos de trabajo para el desarrollo de las tres actividades complementarias: 1) Open Bici, 3) Open Foto y 3) Open Muro. Cada uno de estos equipos está conformado por un número variable de integrantes de acuerdo a las necesidades de cada actividad. Estos tres grupos de trabajo elaboran sus contenidos de forma independiente sin perder la noción de conjunto que los reúne: el evento Open House. Sus tareas también se vinculas con los tres tipos de tareas básicas que indicamos anteriormente.
Por otra parte, el equipo organizador convoca a otro equipo de trabajo encargado del desarrollo de la página web del evento (Cohabitar Urbano, 2013). Tiende a interpretarse a este equipo como un grupo colaborador externo que proporciona un trabajo terminado, la página web. Esto no es así. El desarrollo de la página web significa para Open House, el desarrollo de la plataforma informática que reúne a todos los que participan desde algunas de las tres instancias (visitantes, voluntarios, patrocinadores) en el armado del evento. El armado incluye también a los visitantes, entendidos como participantes activos en la producción de conocimiento compartido.
El equipo encargado de la página web mantiene encuentros de trabajo constantes tanto con el equipo organizador como con los tres equipos encargados de las tres actividades complementarias. A su vez existen reuniones de trabajo donde participan representantes de cada uno de los tres equipos para poner en común las relaciones que se establecen entre todas las actividades propuestas durante el fin de semana del evento.
La página web funciona como espacio de reflexión, discusión y síntesis del evento, en el que se ponen en juego estrategias en relación a los tres tipos de tareas básicas en las que se organiza todo el evento: contenido, comercial y comunicación. La página web, y por tanto los encargados de desarrollarla, van requiriendo información, es así como produce a través de sus preguntas  las intersecciones y relaciones entre tipos de actividades y equipos de trabajo. En todo este proceso, a su vez, se va generando, perfeccionando y transmitiendo contenido que implica la construcción, transmisión y aprendizaje de un conocimiento colectivo entorno no sólo al recorte disciplinario de la arquitectura y el urbanismo, sino en relación a un saber hacer, a un saber gestionar y a un saber hacer en equipo.  

Los tres grupos de trabajo que acabamos de mencionar están presentes desde la primera etapa del proceso del proyecto. En una segunda instancia se convoca a los voluntarios-guías y a los voluntarios-coordinadores de zona. Esta red de voluntarios está encargada de facilitar, orientar y organizar las recorridas en cada uno de los edificios puertas abiertas.

La convocatoria de los voluntarios-guía se realiza a través de la página web. Los interesados se inscriben a través de un formulario y acceden previamente a la documentación sobre las tareas y responsabilidades que implica ser voluntario-guía. Una vez inscriptos se los convoca a, por lo menos, dos reuniones de capacitación. Por último, se realiza la convocatoria final donde se asigna a cada uno de los voluntarios-guía un edificio del catálogo Open House. Esta asignación se realiza quince días antes del fin de semana del evento. En ese período de tiempo cada uno y en forma colectiva con quienes compartan edificio, recolectan, investigan y estudian sobre el edificio asignado. De esta manera, ese conocimiento aprendido o profundizado durante esos quince días es transmitido, reelaborado y enriquecido durante las visitas que se produzcan el fin de semana del evento. ¿En qué sentido es reelaborado y enriquecido el conocimiento adquirido?

La reelaboración y enriquecimiento se produce por el intercambio tanto con los arquitectos que son convocados por el equipo organizador para comentar las visitas a sus propios proyecto arquitectónicos como por los visitantes. Las visitas no son una transmisión de conocimiento unilateral, sino que los voluntarios-guías transmiten el saber adquirido no sólo en forma expositiva sino a través del diálogo que surge a partir de las preguntas que van apareciendo producto de la experiencia vital desarrollada durante la recorrida por el edificio. Existen por lo menos dos tipos de visitantes: 1) aquellos que eligen inscribirse a un edificio porque les produce curiosidad ingresar, recorrerlo, tener una experiencia sensorial, pero lo conocen previamente a través de documentos gráficos y/o textos, y 2) aquellos que se inscriben desconociendo completamente de que se trata aquello que buscan recorrer y por tanto, conocer y aprender.

Por lo general, cada visita a cada edificio está compuesta por personas de diferentes características, con diversas intenciones e intereses, y con conocimientos y profesiones variadas. Esta circunstancia produce un intercambio de saberes a partir del tópico que los reúne –el edificio elegido y su recorrida– que va generando un conocimiento compartido y elaborado en forma colaborativa y compartida.
Este conocimiento, que podríamos considerar dentro de las disciplinas de la arquitectura y el urbanismo, se produce fuera del ámbito académico. No obstante, las facultades e instituciones tradicionalmente encargadas de estas disciplinas están presentes a través de la correspondencia académica de los organizadores, los convenios de colaboración firmados con facultades públicas y privadas, con el colegio de arquitectos y la sociedad central. Además, el Estado a través de su apoyo institucional y económico también participa. En este sentido, el evento funciona como plataforma de intercambio no sólo persona-persona sino también entre instituciones. De la misma forma que la web es la plataforma síntesis del evento, el evento es la plataforma que aglutina, reúne y convoca instituciones a escala de la ciudad de Buenos Aires.

Aprendizaje holístico, inteligencia colectiva y trabajo colaborativo

Con la intención de pensar hacia adelante, nos interesa introducir muy brevemente tres conceptos que podrían ayudarnos a pensar nuevas formas de adquirir conocimiento que asuman la complejidad de la realidad presente y futura. Uno de ellos es la educación o aprendizaje holístico (Gallegos, 2014) que incorpora como filosofía la importancia que tiene para toda persona el nexo con la comunidad, el mundo natural y los valores humanos como la compasión y la paz. Es una forma de aprendizaje que busca la integración entendiendo al mundo como una red compleja de relaciones (sociales y materiales). Apuesta a un aprendizaje reflexivo que establezca conexiones, y permita adaptarse a las situaciones nuevas combinando los conocimientos con las inteligencias prácticas y sociales para resolver problemas reales, considerando que esta solución puede ser pensada en grupo.

Por su parte, la inteligencia colectiva asume la colaboración entre muchos individuos como fortaleza, revalorizando el apoyo mutuo entre los sujetos. La inteligencia colectiva puede ser eficaz para superar el pensamiento de grupo y los sesgos cognitivos individuales, y así alcanzar un rendimiento intelectual mejorado por la cooperación del colectivo. Autores como Pierre Lévy (2004) Definen el concepto como opuesto a la idea de que el conocimiento legítimo viene desde "arriba", de la universidad, de la escuela, de los expertos, reconociendo por el contrario que nadie sabe todo y que cualquiera sabe algo. La inteligencia colectiva permite pasar de un modelo cartesiano de pensamiento basado en la idea singular del cogito (yo pienso), para un colectivo o plural cogitamus (nosotros pensamos). Este concepto tiene serias implicaciones para la construcción de una verdadera democracia, creando una especie de ágora virtual integrada dentro de la comunidad y que permite el análisis de problemas, intercambio de conocimientos y toma de decisión colectiva.
Finalmente el trabajo colaborativo asume los procesos intencionales de un grupo para alcanzar ciertos objetivos específicos. Constituye un modelo de aprendizaje interactivo que invita a los estudiantes a construir juntos conjugando esfuerzos, talentos y competencias mediante una serie de transacciones que les permita llegar a metas establecidas concensuadamente (Pérez, 2007). Otros autores como (Guitert & Siménez, 2000) Entienden que es un proceso por el cual cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí sólo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo. La condición necesaria es que exista una reciprocidad entre el conjunto de individuos que saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista. De esta manera llegan a generar un proceso de construcción de conocimiento. En estos procesos colaborativos existen cinco aspectos fundamentales: la confianza, el compromiso, la comunicación, la coordinación y la  complementariedad. Es fácil de comprender que el mayor desafío entonces es lograr la motivación y participación activa de los sujetos participantes del proceso, así como también los aspectos tecnológicos y económicos, y las políticas de la organización. Cuando utilizamos el término trabajo colaborativo nos referimos, por lo tanto, a los diferentes elementos del entorno en el cual todos los participantes del proyecto trabajan, colaboran, y se ayudan, para la realización del proyecto. De alguna manera, y muy incipientemente Open House intenta ir por este camino.

A modo de cierre

Esta ponencia tuvo la intención, en primer lugar, de manifestar la necesidad de reflexionar en torno al espacio universitario y a las formas de abordar la construcción [colectiva] de conocimiento. Sostenemos que se necesitan pensar tanto espacios como maneras alternativas que impliquen modalidades participativas y democráticas, entendiendo que los cambios se producen escuchando las necesidades y reclamos de los que día a día conforman el espacio universitario desde sus aulas y talleres. Por otra parte, es necesario crear puentes que vinculen los diferentes agentes participantes: estudiantes, docentes, ayudantes, autoridades, instituciones, y la sociedad en general, evitando el hermetismo que no permite el intercambio.  Para esto es necesario el involucramiento y la acción de todos en forma conjunta.
En segundo lugar, presentamos de manera descriptiva la plataforma Open House como un incipiente espacio alternativo de educación informal. La puesta en común, en el marco de las jornadas, de este proyecto colectivo que lleva casi tres años de desarrollo, tiene como objetivo principal poner en discusión debilidades, falencias, potencialidades y derivas que surjan de la puesta en común del proyecto en cuestión.
Por último, introducimos tres conceptos vinculados con formas alternativas dentro del campo del conocimiento que asumen la complejidad de la realidad presente y futura. Esta complejidad los lleva a apostar por la integración, la cooperación y colaboración, la adaptación, el apoyo mutuo y el nexo con la comunidad. En síntesis, apuestan a lo colectivo en detrimento de lo individual. Este camino es el que intenta Open House Buenos Aires.

Referencias bibliográficas
Cohabitar Urbano. (2013). www.48hopenhousebuenosaires.org.
Gallegos, R. (2014). La educación holística. Una educación para la trascendencia, para que la conciencia y la sociedad evolucionen. E-Aquarius. Paradigmas Para Una Nueva Conciencia.
Guitert, & Siménez. (2000). Aprender a colaborar. In A. Campiglio & R. Rizzi (Eds.), Cooperar en clase. Ideas e instrumentos para trabajar en el aula. Madrid: Publicaciones del MCEP.
Ledesma, M. del V. (2014). Seminario Didáctica del Proyecto. Programa de Doctorado FADU-UBA. Buenos Aires.
Lévy, P. (2004). Inteligencia colectiva por una antropología del ciberespacio. Washington: Organización Panamericana de la Salud.
Pérez, M. M. (2007). El trabajo colaborativo en el aula universitaria. Laurus, 13(23), 263–278.
Porter, L. (2003). La universidad de papel. Ensayos sobre la educación superior en México (p. 261). México, D.F.: Comité Editorial del CEIICH.
Simmel, G. (2001). Puente y Puerta. In El individuo y la libertad: ensayos de crítica de la cultura (pp. 45–53). Barcelona: Península.
Souto, M. (1993). Hacia una didáctica de lo grupal. Buenos Aires: Miño y Dávila.
Touriñán López, J. M. (1996). Análisis conpectual de los procesos educativos. Formales, no formales e informales. Ediciones Universidad de Salamanca, 55–79.


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